Baúl de Jack 1989: Dr. Feelgood

Por Kevin Alcaraz

El 1 de septiembre de 1989, Mötley Crüe publicó su quinto, más exitoso y ampliamente considerado mejor álbum en sus más de treinta años de carrera. Un trabajo que hasta la fecha sigue sonando con tal fuerza que aún sobrevive al imbatible paso del tiempo y que se siente más californiano que surfear en Santa Mónica.

Para finales de los ochenta, Vince Neil (voz), Nikki Sixx (bajo), Mick Mars (guitarra) y Tommy Lee (batería), a pesar de haber formado The Crüe a principios de la década, ya eran todos unos veteranos del Sunset Strip. Conocían toda droga en el mercado, conquistaron a toda chica que quisieron e, incluso, habían protagonizado dos muertes; ¨Razzle¨ Dingley (baterista de los Hanoi Rocks) en 1984 a manos de Vince, y el deceso momentáneo por sobredosis de Nikki en 1987.

Con todas estas heridas frescas, Neil, Mars, Lee y, especialmente Sixx, se dirigieron al estudio para grabar un álbum que rindiera tributo a sus carreras. Las temáticas serían de lo más familiar para la banda: cocaína y sexoservidoras, pero querían sonar más fuerte, más crudos, sucios y explícitos.

Se tomaron dos decisiones fundamentales para dar el paso deseado. Primero, acordaron limpiar y desintoxicar sus cuerpos, y segundo, contratar al responsable del increíble sonido en Sonic Temple de The Cult.

El primer paso, si bien pagó con creces en el producto final, dicho por cada uno de los integrantes, jugó en contra al momento de congeniar, ya que se dieron cuenta de que era difícil no odiarse entre ellos sin efectos estupefacientes los cuales eran sus dietas diarias hacía diez años. Esto provocó que cada quien grabara por separado sus pistas para el álbum.

En cuanto al segundo paso, el polémico, pero siempre brillante Bob Rock aceptó el trabajo sin anticipar que se enfrentaba a las personalidades más palurdas del negocio. Su estrategia consistía en acercar a Mötley Crüe más hacía el hard rock que al heavy metal de sus primeros trabajos. Esta fórmula catapultaría a Bob hasta producir los siguientes cinco álbumes de Metallica.

Cuando, finalmente, Dr. Feelgood salió al mercado arrasó en las listas de popularidad.

El público se encontraba frente a un trabajo excelentemente compuesto. El espacio entre cada elemento instrumental y vocal fue medido a la perfección explotando las habilidades de cada miembro, en especial Tommy Lee que demolió las pistas de principio a fin con la batería.

El álbum comienza con T.n.T. (Terror ‘n Tinseltown), una pieza meramente transitoria que anticipa el frenesí que deparan los siguientes 44 minutos.

Dr. Feelgood no necesita introducción.

Pegadiza y enérgica. La canción habla sobre Jimmy, el todopoderoso curandero de la clase trabajadora mexicana y policiaca de Los Ángeles, el cual enfrenta la posibilidad de perder sus autos, mujeres y amigos. Acá, Vince canta entrelíneas que todo drogadicto que se respeta debe tener el contacto de dos o más distribuidores. 

Dato curioso: la canción, y por tanto el álbum, se iba a llamar Dr. Max Jacobson en honor al infame médico del Servicio Secreto que administraba anfetaminas a Marilyn Monroe y Elvis Presley durante la administración de John F. Kennedy.

Slice of your pie aborda los intereses del rockstar común mientras homenajea el blues rock y a los Beatles. La melodía final del track es un claro guiño a la magistral I want you (She’s so heavy) desprendida del icónico Abbey Road.

Rattlesnake shake es rock puro y duro durante 3 minutos y medio al ritmo de una stripper con cuernos.

Kickstart my heart no solo es la máxima responsable del éxito del álbum, sino que es la canción insignia de la banda. Relata el espíritu combativo de Nikki tras ser declarado muerto y resucitado con una dosis de adrenalina al corazón cual Pulp Fiction. Una montaña rusa de furia en la que Mick Mars despliega todos sus dotes de guitarrista con el brillante uso de Floyd Rose y talkbox.

Without you de nuevo cuenta con una excelente colaboración de Mars entre slides, arpegios y licks. Después de veinte minutos de arrojar billetes al aire, toca el turno de la proverbial balada. Se dice que la letra está basada en la relación de Tommy Lee con Heather Locklear.

Same ol’ situation (S.O.S.) pretende retomar el ritmo de la pista homónima en la primera cara del álbum. Luego, con la mayor sutileza que les permitió sus neuronas sobrevivientes, Mötley Crüe explora el lesbianismo a través de Cindy, la chica que cambió su nombre a Sin.

Sticky sweet es, hasta la fecha, la canción que separa a los fanáticos de Dr. Feelgood, o es amada o es odiada, con todo y la aportación de Bryan Adams y Steven Tyler.

She goes down es una de las pistas más atípicas en la carrera de la banda, especialmente por las líneas entrelazadas de bajo y batería. Además, también cuenta con invitados: Robin Zandler y Rick Nielsen, ambos de Cheap Trick.

Por si el título no lo delata, el sonido de una cremallera subiendo y bajando revela de qué va la canción.

Don’t go away mad (Just go away) revisita el blues rock, pero con un poco más de sarcasmo por parte de Nikki, lo que la convierte en una de las consentidas de la banda y de los fans. Definitivamente, uno de los puntos altos del álbum.

Time for change y su mensaje redentor, felizmente, pudo haber sido compuesta en la ola hippie sesentera y hubiera sido un rotundo éxito. Sin embargo, su mensaje ha sido leído con algo de hipocresía predispuesta dado que cierra un repertorio intencionalmente misógino y retrógrada. El invitado en turno fue Sebastian Bach.

Desafortunadamente, la banda no logró que los videoclips desprendidos de Dr. Feelgood quedaran en la memoria colectiva como sí lo hizo el álbum. Solo Kickstart my heart, que rinde un tributo al Whiskey A Go-Go envuelto en secuencias de imágenes que serían una pesadilla para un epiléptico, y Same ol’ situation (S.O.S.), un homenaje impagable para los fans con un Tommy Lee tocando suspendido en el aire, se rescatan de entre un montón de producciones olvidables.

En los siguientes años, Vince Neil y Tommy Lee llegaron a abandonar The Crüe, sin embargo, para el 2005 la banda volvió a su formación original. Es muy posible que no hubiera sido así de no ser por lo hecho en 1989 ya que habían homogeneizado a la perfección el éxito comercial con el libertinaje característico de los cuatro miembros.

Con Dr. Feelgood, Mötley Crüe rockeo como pocas bandas se han atrevido a hacerlo, y de paso, se consolidaron como la banda más influyente salida del Sunset Strip.

¿Cómo no serlo si el álbum es pura filosofía sobre sexo, drogas y rock and roll hasta la medula?

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