Fred Savage: deconstruyendo el mito.

Por Kevin Alcaraz

Generalmente, en las complejas vicisitudes de la vida es fácil perderse en ciertos cuestionamientos mayúsculos imprescindibles para conciliar el sueño por las noches como: ¿qué le pasó realmente a Jimmy Hoffa? ¿En verdad murió Paul McCartney en 1966?  ¿Por qué tienen carreteras interestatales en Hawái? Y, ¿a dónde irá a parar el prestigio del actor infantil más dominante de finales de los ochenta?

Tal y como delata el jersey de los Chicago Bears que portó durante The Princess Bride, Fred Savage es oriundo del sur del Lago Míchigan, donde nació el verano de 1976 en el seno de una familia ortodoxa.

Naturalmente, antes de consagrarse como una de las estrellas juveniles más aclamadas de todos los tiempos, navegó desde los nueve años de edad en los circuitos de programas piloto, videoclips y películas de bajo presupuesto, como Morningstar/Eveningstar, show que marcó su debut frente a las cámaras en 1985.

Justo un año después del salto a la fama como el inocente nieto de Peter Falk, Fred aceptaría el papel que cambió su vida por completo. En 1988 ABC emitió The Wonder Years; calando hondo en el colectivo de inmediato gracias a sus complejas temáticas sociales y políticas durante la administración de Nixon, siempre a través de los cínicos ojos de Kevin Arnold y sus secuaces. De hecho, es bien aceptada la idea de que Matt Groening se inspiró parcialmente en el joven protagonista de la serie para crear unos meses después a Bart Simpson.

A partir de este punto todo fue miel sobre hojuelas para Savage. Compitió con una dignidad bárbara junto a Macaulay Culkin por el título al niño favorito de América. Su rostro apareció en cualquier cantidad de campañas publicitarias, estelarizó una serie de comedias de antaño como Vice Versa (1988), Little Monsters (1989) y The Wizard (1989), además de experimentar con éxito en algunas películas dramáticas como When You Remember Me (1990) y Christmas on Division Street (1991); todo a pedir de boca.

Este frenético ritmo se vio interrumpido a mediados de los noventa cuando los deberes escolares llamaron a la puerta.

Tras la culminación de The Wonder Years en 1993, Fred intentó leer su fama con la mayor sensatez posible; se graduó de la Universidad de Stanford con la firme convicción de transitar su experiencia de delante a detrás de las cámaras, siendo el programa Working (1997-1998) de la NBC su último gran proyecto actoral en cerca de veinte años.

Ya con la adultez encima, se abrió una nueva época dorada para Savage; esta vez como ejecutivo de sitcoms juveniles. Estuvo al frente en decenas de episodios para programas como Phil of the Future, Ned’s Declassified School Survival Guide, Hannah Montana, Zoey 101, Drake & Josh y Big Time Rush. Incluso, al día de hoy son más numerosas sus colaboraciones en la dirección o producción de shows que aquellos en los que ha actuado.

Ni siquiera las puertas como director se le cerraron después de ser aplastado por las legítimas críticas que recibió cuando debutó con el largometraje Daddy Day Camp (2007); pues, llegó a dirigir hasta 14 episodios de Modern Family (una cantidad muy alta en este tipo de programas). Sin embargo, al concluir su participación en este, vino un periodo de anonimato, más no de inactividad.

No fue hasta mediados de la década pasada que recobró fuerza su nombre; The Grinder en 2015 y Friends from College al año siguiente supusieron un más que esperado comeback de Fred. Aunque, tan pronto regresó a la relevancia, se empezaron a apilar polémicas alrededor de su figura.

Primero, se le acusó de agredir e intimidar a parte del equipo de diseño de Fox.

Estas denuncias hicieron eco en la entrañable serie que lo catapultó al estrellato cerca de veinte años atrás. Varias voces relacionadas a The Wonder Years se alzaron reclamando prácticas semejantes de Savage durante la última temporada del show; incluso acreditando a la actitud del entonces niño como el verdadero verdugo del programa. Aunque ambos casos fueron resueltos en completo silencio y fuera de las cortes, quedaba una extraña sensación de impunidad.

Cuando por fin se materializó el renacimiento de The Wonder Years el año pasado, en el que, naturalmente estuvo involucrado su protagonista original como productor ejecutivo y ocasional director, el entusiasmo no podía ser mayor. Aunque, tras una primera temporada más que positiva, la ABC despidió sorpresivamente a Fred hace solo unos días, alegando que este tenía un comportamiento inapropiado en producción.

Como es de esperarse, aún se especulan muchas teorías sobre su despido y la renovación para una segunda temporada está en total suspenso. Lo que queda claro es que la reputación de Fred Savage pende de un hilo; pues, cada vez son más las personas que se pronuncian en su contra siempre que su nombre está ligado a un nuevo proyecto. Solo el tiempo dirá si sus verdaderos colores han quedado al descubierto o si ha sido víctima de un injusto juicio mediático, tal y como ha habido casos de sobra en tiempos recientes.

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