La solitaria despedida de un grande del Rock: adiós a Phil Collins.

Por Fer Bazán

“Supongo que después de esta noche todos tendremos que conseguir trabajos reales”, comentó Phil Collins, la última noche que subió al escenario con el tecladista Tony Banks y el guitarrista/bajista Mike Rutherford, sus socios en la era más exitosa de Genesis, y quienes el 26 de marzo se despidieron con tres conciertos en el O2 Arena de Wembley.

Una despedida en la que intentaron incluir (sin éxito) a sus excompañeros Steve Hackett y Peter Gabriel, quien también acudió como invitado y se dejó fotografiar con Collins en el backstage, quizás para silenciar cualquier rumor de diferencia entre ambos.

Y es que a sus 71 años Collins, se retira más por sus problemas de salud, que por voluntad propia y más al ver a otros viejos rockeros que, a pesar de ser casi octogenarios, siguen activos, para no dejar morir sus leyendas ante el paso del tiempo y el olvido.

Pero la carrera del baterista, fue muy distinta a la de sus colegas…

Llegó a Génesis casi por casualidad, al responder un anuncio de la revista Melody Maker para asistir a una audición en casa de Peter Gabriel, pues hasta entonces sólo era el baterista de una oscura banda llamada Flaming Youth.

Afortunadamente, Collins siguió intentando hasta ganarse un puesto como baterista, e incluso cantando piezas como For Absent Friends (1971) y More Fool Me (1973). Pero más allá de hacer algunos coros, pasó desapercibido por la teatralidad y potencia de Gabriel como uno de los frontman clave de su época. Aunque su repentina partida para convertirse en solista respetado, le dio a Collins la oportunidad de ganarse su lugar en la realeza del rock.

Sin embargo, no todo fue maravilloso; pues su incesante actividad con Génesis, lo llevó al divorcio el que, por otro lado, lo empujó a componer canciones por su cuenta.

Así llegando su primer disco en solitario FaceValue (1981) que incluye uno de sus mayores éxitos “In the air tonight“, no solo alcanzando el éxito, al que se sumaron otros posteriores, como “Another Day in the Paradisey “Against all odds“, sino que logró un sonido propio y reconocible que lo ayudaría a alejarse de sus días como una bestia del rock progresivo.

Pero el nuevo milenio ha sido más un ir y venir de problemas de salud y frustraciones. La pena y deudas acumuladas de un nuevo divorcio, las ahogó en alcohol.

“No anduve cayéndome borracho, pero empecé a beber.Solía levantarme y empezar a beber y ver el cricket. Vino tinto, vino blanco”.

Admitió para el Daily Mail.

Además de someterse a una serie de cirugías, quedó con problemas en la columna, volviéndolo aún más frágil, debido a una pancreatitis aguda y una lesión en una vértebra del cuello.

De allí su alejamiento de los escenarios.

“Me retiré para poder estar en casa con los niños. Entonces mi esposa me dejó y se llevó a los niños, se mudaron a Miami, así que me encontré en un vacío sin trabajo“.

Comentó en entrevista con el portal Loudersound.

Poco a poco, comenzó a salir a flote, aunque muy dañado y sus últimos años en escena los vivió cantando en una silla, casi como un fantasma de aquellos días de gloria.

“No he tomado un trago en más de tres años.Casi muero por el daño, los órganos comenzaron a descomponerse. Fue una serie de cosas y sentí que quería ser otra persona”.

Confesó a Loudersound.

Decidió dejar la música, antes que esta acabara por abandonarlo.

A raíz de esta despedida, su hija y actriz Lily Collins decidió homenajearlo a través de sus redes sociales escribiendo junto a varias fotos del show y del backstage

“Hoy marca el final de una era. Ser testigo de este último espectáculo fue verdaderamente el recuerdo de mi vida y un evento que siempre guardaré en mi corazón para siempre. Infinitamente agradecida…”,

Desde su cuenta de Twitter.

Y es que cómo no homenajear a alguien tan talentoso como Phil Collins, quien es a la fecha, el único junto con Michael Jackson y Paul McCartney en vender más de 100 millones de discos, y quien definitivamente deja una huella muy grande en la historia de la música.

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