Luis Héctor Arreola: un detective Chihuahuense al puro estilo del Hard Boiled.

Por César Salazar

Luis Héctor Arreola es un novelista Chihuahuense. Y parece ser de aquellos narradores que piensan sus argumentos, de los que sostienen una idea durante meses para luego regalarnos una trama policial;ese género atrapante que guarda un sello atemporal para la curiosidad o el misterio y cuyo reconocimiento, a pesar de todo, ha logrado permanecer en las librerías; constituyéndose a manera de baluarte para la novela contemporánea.

Luis Héctor Arreola detonó su espíritu detectivesco gracias a “Las aventuras de Sherlock Holmes” de Arthur Conan Doyle. Fue ahí cuando nació su afición por el relato policiaco.

Había una librería en un soriana cerca de mi casa, y ahí pregunté por otros libros de Arthur Conan Doyle, pero no tenían, y me recomendaron a Agatha Christie, sus novelas eran editadas por editorial molino, a muy bajo costo.”

No cuenta el autor.

Investigando en la enciclopedia Microsoft Encarta 98 , se dio cuenta de que existía el género policíaco; y fue un norte para ubicar autores diversos, cuya fila se fue engrosando hasta convertirse en un aluvión de referencias.

Luis Héctor Arreola quería estudiar la carrera de ingeniero en sistemas; pero la literatura hizo lo suyo, lo metió en un universo ficcional cuya influencia fue permeando hasta convencerse de que quería ser escritor. Es por ello que se adentró en el estudio de la literatura en la carrera de Letras Españolas en la Universidad Autónoma de Chihuahua por allá en los albores del siglo XXI.

Era curioso que en esos años, cuando entré a la carrera de Letras, lo que estaba de moda era ser poeta. De hecho sólo habíamos un par de narradores en esa generación.”

Sobre su experiencia en la Facultad.

Nos contó también sobre su visión particular en el género policíaco y particularmente en la novela negra mexicana.  Además de su experiencia como escritor dentro del género, cosa que ha leído al por mayor, y sobre lo que se ha propuesto en los últimos 3 años a leer, dentro de lo posible.

El género negro tiene una gran vitalidad, y promete, a pesar de que  en muchos años se le ha tomado en poca consideración; actualmente se consume y no tiene una fecha de caducidad en la distancia.

“Mucha gente ha acusado a la novela negra de ser escrita bajo una fórmula, pero escribir novela policíaca es como escribir sonetos, pues todos son iguales, misma métrica, ritmo; lo interesante es cómo te mueves dentro de su estructura, no todos hablan de lo mismo, no todos usan el mismo lenguaje, entre la diversidad de países los contextos y las problemáticas cambian”.

Afirma el autor.

Un caso curioso es el de las novelas nórdicas. En esos países en los que no hay crimen al nivel de Latinoamérica, es muy interesante que exista un boom de escritores que ficcionalicen crímenes en un entorno con gran seguridad y en los que, en el caso por ejemplo de Islandia, se dice que hay más historias aterradoras sobre criminales en las novelas que en los periódicos.

Este movimiento de género se inicia en los 70s con una saga de 10 novelas escritas por los periodistas  Maj Sjöwall y Per Wahlöö, quienes se convierten en una referencia grande. Inclusive son parteaguas de narradores de talla internacional como Hening Mankell o Stieg Larsson.

Pero la novela negra en México y Latinoamerica, tiene una historia distinta.

Uno de los escritores predilectos de Luis Héctor es Leonardo Padura, quien comienza a ser reconocido dentro de la caída  del comunismo; lo que sucede con la novela de Padura, es que se gesta en un proceso traumático de gente de que desconoce a la cuba antes de la revolución, y bajo promesa de utopía, entonces lo que captura en su ficción es una especie de reclamo, una respuesta a la decepción sobre el régimen Castrista a los escritores que escribieron bajo demanda.

Y dentro de una generación de escritores exiliados, para Padura, quien sigue viviendo en cuba, permanece dentro de la cultura y la sociedad cubana, y da un retrato de cuba muy diverso, entiende bastante el cambio generacional  que en su perspectiva es muy enriquecedor.

Puede haber una veintena que escriban una novela policiaca donde haya detectives, una investigan pera cada una será distinta y tratará puntos diversos. Tengo 3 años leyendo novela negra y policiaca mexicana, y es una gran sorpresa para mí porque es muy vasta y sus estilos y temas diversos.La literatura negra en México se nutre de las realidades, y un rasgo muy característico es que el peor criminal es el Estado. Por ejemplo en el caso de Imanol Caneyada  y su novelística es que su experiencia como periodista en Sonora, tuvo la fatal experiencia de haber cubierto el caso de la Guardería ABC, un caso horrible que ha trascendido lamentablemente. Y queda la novela ubicada unos años posteriores a este lamentable hecho, bajo la premisa de reabrir el caso cerrado. Y como el autor estaba muy bien informado, la novela está muy bien documentada, es cruda y realista; aunque a veces ese es un problema”.

Mencionó.

A pesar de todo Luis Héctor le agrada más la novela de corte clásico, en que se pueda ver alguna luz al final del túnel y luego continuó diciendo que:

 “A veces la novela negra o policiaca manda un mal mensaje al lector cuando termina de forma violenta y desesperanzadora, a mi me gusta más el romanticismo de la novela clásica

Cerró el autor.

En México Noir, antología del relato criminal Luis Héctor se abrió paso al mundo editorial en México.

Hay autores que a pesar de que escriben novela negra no se quieren ubicar en el género. Y la verdad es un género atractivo para muchos autores, y hay un montón de autores reconocidos que tienen una novela negra entre sus producciones. Hemingway tiene un cuento titulado “Los asesinos” y a quien le atribuyen el inicio de este género, William Faulkner Carlos Fuentes con “la cabeza de la hydra”, de José Revueltas “Los errores”, Elena Garro “ y Matarazo no llamó”,  Fernando Del Paso “ Linda 67”, Vargas Llosa con “¿Quién mató a palomino Molero?” entre muchos otros.

Señaló Luis Héctor.

Algo que es nota mucho en la producción mexicana del género negro, es la diversidad de recursos estilísticos y de contextos. En algunos casos es el humor en otros es la denuncia social. Y en cada país cambia, la literatura latinoamericana puede contar cosas terribles pero hacerlo con soltura. En México durante los últimos años, debido a la guerra del narco, adquieren un tono desesperanzador en su gran mayoría.

Recientemente ha publicado Dalila, una novela al estilo hard boiled; y así fue también su proceso para  escribirla; sabemos que existen ideas muy románticas en las que el escritor se desprende de la realidad para sumergirse en el mundo de la ficción.

Dalila nos muestra una metáfora, quizá una alegoría bíblica y un homenaje al cine fronterizo de los años ochenta.

Yo soy muy crítico conmigo mismo. No me sentía satisfecho, me decía no es tan bueno, puedes escribir algo mejor, además de algunas cuestiones emocionales mientras la escribía. Por eso no la pude terminar, a pesar de haber escrito un setenta por ciento de lo ya publicado, en un par de meses.”

Cuenta el autor sobre dicho proceso.
Érase una vez en Chihuahua es una noveleta de 70 páginas

Cuando uno escribe existe una desconexión de la realidad. Pues el proceso creativo es complejo y diverso. Para escribir un cuento, por ejemplo nace de una idea momentánea, para escribir la novela es mucho pensamiento interior; luego el autor teclea firmemente hasta terminar su trabajo, así como lo haría un detective en una pesquisa.

Ésta nueva novela surgió con una frase que siempre quise ver en un libro; y la frase se fue al final de la historia, nació pues de una nota que me llamó la atención, haciendo referencia a cómo cada vez se involucran más la mujeres en el crimen organizado“.

Comentó sobre Dalila.

Tenía varios años reposando, y tenía una escaleta de acciones sobre cada capítulo, pero al final se perdió el cuaderno, y me vi obligado a reescribirla.

Hay un personaje en la novela que se parece a Mario Almada, es un tributo a la visión romántica del pistolero, quien vive en la añoranza por un tiempo mejor, en donde los criminales operaban bajo un protocolo moral, en una especie de “orden civil” el cual se integra en tono de burla, sobre todo ante un régimen político de 80 años, sin raspar muebles.

Luis Héctor está esperando su tercer publicación, otra novela ambientada en la sierra tarahumara, la cual tratará aspectos sobre el viaje; un proyecto que inició como un cuento, pero al ver la profundidad del tema prefirió extenderse.

El gobierno siempre lo que ha hecho, es en lugar de invertir en seguridad delega poder al cacique quien fungirá como autoridad, y generalmente recae en el crimen organizado

Mencionó sobre su trabajo.

El autor tiene muchos estímulos, mira muchos aspectos de la realidad. Su experiencia como docente también habla de la recepción del género entre los estudiantes y con el público en general.

Luis Héctor tiene varios proyectos en mente posteriores a su más reciente novela Dalila, y uno de sus propósitos es escribir y compilar libros y autores del género ubicados en los años 90s.

Otro punto interesante en su experiencia es el haber trabajado como docente.

Experiencia que le resultó un tanto frustrante ya que  la misma academia no permitía lecturas contemporáneas, el currículum se centra mucho en la parte histórica de la literatura y no permiten integrar lecturas.

Tengo un amigo en Imperial Valley College de California, E.U.A., y ha sido muy gratificante para mí el que mi primer novela forme parte de un acervo para lectores nuevos”.

Comentó.

El que se inmiscuyan dentro de la novela policíaca, cuya principal característica es que el lenguaje es directo y su intención fundamental es entretener, es un regalo  que a un lector iniciado puede enriquecerle bastante.

 “Yo generalmente buscaba ponerles lecturas del romanticismo, por ejemplo a Edgar Allan Poe, y luego, Las batallas en el desierto de Pacheco es un texto que disfruto mucho, y a pesar de estar metida en un contexto histórico muy concreto en la ciudad de México, pero no funciona mucho como una primera lectura. Una autora Ursula K. Le Guin tiene una saga de fantasía. “Terramar” son novelas cortas que sirven mucho para que los más jóvenes se interesen realmente por la ficción; finalmente ese tipo de lecturas son las más convenientes para iniciarse

Comentó el Autor sobre su etapa como docente.

Una última indagatoria fue preguntarle sobre sus próximos proyectos.

A pesar de tener algunas distracciones laborales, ha escrito también cuentos, que incluso están ya compilados en un libro para el que está buscando una editorial que se acomode al género.

“La literatura de género es más sencillo para iniciar, y tener las ganas siempre, la disposición para adentrarse en los libros”.

Concluyó.

Luis Héctor seguirá escribiendo, y en The Jack le deseamos que tenga mucho hard boiled para rato.

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