Ser humanos entre todos, ante todo: Reseña de Citizen Sleeper.

Por Alejandro Manzano

Tengo excelentes noticias: los videojuegos están desarrollando una rica tradición de narrativas experimentales complejas, ingeniosas y cargadas con fuertes críticas directas contra el capitalismo. Es el tipo de escena vanguardista a la que bien vale la pena seguirle los pasos.

Esta semana, revisé otra de estas joyas indie que están en Xbox Game Pass: Citizen Sleeper (2022, disponible para PC, Nintendo Switch y Xbox).

Es un RPG con enfoque narrativo de ciencia-ficción, desarrollado por Jump Over the Age, un estudio compuesto por una sola persona: el británico Gareth Damian Martin, quien ya antes ha recibido premios por su juego anterior, In Other Waters, y también por su trabajo como fotógrafo profesional.

Gareth Damian Martin hablando en una conferencia en línea en 2022.

Citizen Sleeper es una propuesta atrevida: una especie de life sim (“simulador de vida”) en el que administras puntos de acción asignándolos a las distintas cosas que puedes hacer a lo largo de tu día, solo que cada punto es en realidad uno de varios dados que se tiran cuando despiertas y que tú decides cuál resultado le das a cada actividad —le dedicas tu 6 de hoy a hacer algo y es seguro que te sale perfecto, pero si le dedicas el 1 es probable que falles, así con cada posible número, pero ojo que cada día tendrás resultados diferentes con días geniales y días difíciles según “caiga” tu ración de probabilidades de hoy— y no son días sino “ciclos”, ya que el juego está ambientado en una estación espacial. Mecánicamente el reto es leve, pero sí existe en el sentido de la administración de recursos (sobre todo “dados”/acciones y días, pero también dinero y otros items).

Sin embargo, la narrativa de Citizen Sleeper es donde brilla todo su encarnizado sentido humano y creatividad.

En cada esquina, un personaje. En cada voz, toda una forma única de vivir en el mundo.

Un antecedente claro para este tipo tan extraño de juego es Fallen London (2009) (ya clásico juego de browser, base del éxito indie Sunless Sea). En el número de la semana pasada del newsletter de Failbetter Games, los desarrolladores de London… y Sunless.., mencionan que su director narrativo, Chris Gardiner, considera que Citizen Sleeper es el juego narrativo más brillante que ha jugado en su vida. Los lectores de esta reseña que conozcan la inteligencia y el legado de Fallen London saben que este endoso no es cualquier cosa.

Una típica captura del clásico Fallen London.

En Citizen Sleeper juegas como un “Sleeper” (“durmiente” o quizás Dormilón, como la película de Woody Allen).

Mucho tiempo antes de que iniciara la trama, una persona le vendió su cuerpo a una megacorporación interestelar, así como los derechos para emular su mente en una computadora, de modo que su cuerpo (ahora casi completamente mecanizado) y la copia borrosa digital de su mente forman un esclavo considerado como un ser vivo de segunda clase, sin derechos, menos que humano y despojado de sus recuerdos, historia y humanidad. El juego inicia cuando despiertas en los restos de una nave espacial destruida en la que escapaste, por pura suerte apenas sobreviviendo cuando llegas a una estación espacial aislada, sobrepoblada y con muchos problemas.

Entonces empieza uno de los mejores relatos jamás contados en un videojuego. Ante la pregunta inicial sobre “¿qué nos hace humanos?”, Citizen Sleeper responde decididamente: “La comunidad”; saberte reconocido por los otros, interesarte por sus historias, entretejerte en el ritmo diario de sus vidas y construir entre todos un lugar común. En la estación espacial conoces mecánicos, pandilleros, vendedores de comida en la calle, un obrero que siempre anda cayéndose de sueño por cuidar a su hija adoptiva refugiada…

Podrás emprender un negocio, infiltrarte en la mafia, hacerla de niñero para que tu amigo pueda trabajar, investigar conspiraciones interplanetarias…  Todo encuadrado en el sentido de conocer personajes distintos, polifacéticos y aproblemados en cuya amistad o cariño reconstruyes tu dignidad como ser humano. Sin problema, Citizen Sleeper es el juego más empático y más humano que he jugado en mucho tiempo, solo comparable con (y a veces superando) la genialidad que es Disco Elysium (2019).

Dignidad, sentido, vida.

Disco Elysium es una influencia clara en el estilo narrativo de Citizen Sleeper, el cual se presenta más que nada a través de texto.

Son descripciones en prosa, con frecuencia bellamente escritas, que dan pie a menús de opción múltiple con opciones sorprendentes que más tienen que ver con las convenciones de la literatura que con los estereotipos de lo que es un “juego”(algo que también está presente en otro éxito indie de este año, NORCO, donde también más bien parece que colaboras con el juego enlazando elementos escritos con los que generas un tono poético, en lugar del obsoleto cliché de decidir si picas A para ser bueno o picas B para ser malo). Asimismo, tiene un estilo visual (en particular con los retratos 2D de los personajes) que me remite a las mismas preocupaciones (o líneas de investigación estética) que se exploran en Umurangi Generation, dando como resultado un lenguaje visual cyberpunk fosforescente, de suma irreverencia contra el Estado y el Capital, que me gustaría pensar que seguirá marcando el futuro del arte crítico contemporáneo.

En el caso de Citizen Sleeper, se trata de una crítica y radicalismo que parte de un sincero, muy sentido, amor a las personas y a todas las formas con las que construyen vidas significativas la una con la otra. Está ya en el punto de llegada del desarrollo emocional de cualquier persona radical o crítica, es un texto subversivo maduro. También es un juego que no le pide nada a ninguna película o serie a la hora de interesarte por sus personajes. Es una joya recién publicada de la que  por nada del mundo nos deberíamos perder.

Con la manera en la que representa cómo es que se teje la dignidad de uno (que es también la dignidad de todos) “en equipo” entre amistades y familia, en serio puedo decir que este juego me ha motivado a querer ser mejor persona. Juéguenlo, por lo que más quieran.

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