STRANGER THINGS: El pánico satánico desmenuzado (Parte I).

Por Stephany Peña

Sentado a la cabecera de una mesa de cafetería en la secundaria pública, Eddie hace su primera aparición liderando su grupo de Calabozos y Dragones al que llaman Hellfire Club. Sus ojos y su voz siguen las líneas de un artículo absurdo de una revista que advierte de los riesgos imaginarios del juego de rol que ama. Parece que le divierte la crítica mayoritaria. Sus amigos se ríen con él, Dustin y Mike coinciden en que él siempre se ve acelerado. Eddie no tiene miedo de hacer ruido, de levantar la voz, ni de burlarse de los jóvenes conservadores del equipo de baloncesto que lo rechazan, pero también habla de sus planes de graduarse, de lo que quiere hacer con su futuro. Insiste en que ese es su año. “La sociedad tiene que culpar algo”, dice después de su lectura, “nosotros somos un objetivo fácil”. Si hay una serie que no falla a la hora de crear personajes cálidos, esa es Stranger Things.

STRANGER THINGS: El pánico satánico desmenuzado (Parte I).