The Fifth Element, a 25 años de su estreno: o la amas o la odias.

Por René Laphond

El 9 de mayo de 1997, se estrenó en los cines una pequeña y extraña película de acción y ciencia ficción llamada “The Fifth Element”, del mismo hombre que recientemente había atraído al público a “Nikita” y “Léon: The Professional”. Fue tanto elogiada como objeto de burla por ser una de las mejores/peores películas de ciencia ficción jamás realizadas y para prueba hay que decir que fue nominada a un Oscar y premios prestigiosos, así como a los Golden Raspberries. Veinticinco años después, parece que nadie puede ponerse de acuerdo sobre dónde pertenece dentro del cine de ciencia ficción y eso es parte de su encanto.

El concepto general de la película fue algo que el director Luc Besson creó cuando era un adolescente de 16 años mientras intentaba evitar el aburrimiento.

22 años después, Besson hizo realidad la película, obteniendo la financiación y el talento para la misma. Contrató a Jean Giraud (Moebius) y Jean-Claude Mézières para trabajar en el diseño de producción de la película, inspirado en su trabajo en los cómics.

Consiguió que el legendario diseñador Jean Paul Gaultier creara cada meticuloso vestuario, contando los vestuarios de 500 extras para una sola escena. Convenció a Gary Oldman para que interpretara a Zorg. Creó un idioma alienígena de 400 palabras para que Milla Jovovich lo aprendiera como Leeloo. Contrató a un elenco poco convencional compuesto por actores, comediantes, músicos y modelos veteranos, como Vin Diesel que sólo se escucha su voz como Finger, el jefe que despide a Korben.

Es una película extraña, porque parece que cualquiera de sus inclinaciones más grandilocuentes debería cancelarse entre sí y, sin embargo, de alguna manera logra una cohesión delirante. Es ruidosa y oscura, divertida y aterradora, llena de detalles fascinantes y cuidadosamente representados. Es el equivalente cinematográfico de la obra de arte rococó, de los fuegos artificiales de año nuevo, de un magnífico cóctel de arcoíris que te provoca la peor resaca de tu vida.

Realmente no es de extrañar que algunas personas no se sientan atraídas hacia ella como polillas como muchos otros. Hasta en el mismo elenco se nota esa dualidad: mientras que a Bruce Willis le tomó 2 horas leer el guión y decidirse rebajar el sueldo para actuar en ella, Milla Jovovich tuvo que ganarles el casting a 3000 chicas para el papel de Leeloo. El vertiginoso diseño de los escenarios de la película se representó estridente a propósito.

Besson estaba cansado de ver pasillos de naves espaciales oscuros y lúgubres en la ciencia ficción y quería que su película representara una visión “alegremente loca” del futuro, el cual es desordenado pero lleno de color y luz.

Llena de contradicciones, la película parece ridiculizar la dependencia de la tecnología y la adhesión servil al consumismo; sin embargo, mucho de lo que atrae a la audiencia son el resultado de esas tecnologías y objetos.

Hay una constante descolocación a lo esperado, por ejemplo, los científicos que reconstruyeron Leeloo del accidente asumen que alguien con un ADN tan perfecto debe ser hombre o que los protagonistas principales nunca conocen a su principal antagonista (Zorg desconoce por completo la existencia de Korben Dallas y viceversa).

Otro ejemplo es que la historia trata sobre una mujer que fue creada para salvar el universo, pero solo puede lograrlo si un hombre le dice que la ama. La película que ensalza la masculinidad promedio de héroes interpretados por actores como Bruce Willis, y luego la contrarresta con algunos de los coprotagonistas masculinos para nada machos.

Describe la locura de la humanidad al crear los medios para su propia destrucción, pero aún depende de la presencia del Mal Absoluto para lograr la aniquilación total. Estas contradicciones hacen que sea una película extraña para criticar, ya que depende de la experiencia de cada espectador.¿

La mayor fortaleza de The Fifth Element es, por mucho, su sentido del humor, que es algo que la mayoría de las películas de ciencia ficción de gran presupuesto ni siquiera intentan, y mucho menos logran.

La eficacia de ese humor se ve reforzada por la nitidez de un guion, lo que hace que la edición impecable sea una de las claves de su éxito. El hecho de que la película sea divertida también ayuda a mitigar parte de la disonancia cognitiva de lo exagerado que es todo, desde las rabietas de Zorg, la aparición de Mister Shadow como una bola negra gigante en el espacio, hasta el incesante Ruby, personaje inspirado en Prince y considerado que lo interpretara él mismo o Michael Jackson, el resultado nunca lo conoceremos.

En el centro de la historia está el Quinto Elemento, un personaje de gran polarización entre espectadores, fanáticos y críticos. Han habido innumerables deconstrucciones de Leeloo, y ella contribuye a algunos conceptos honestamente agravantes para personajes femeninos fuertes, ya sea la “mujer joven y peleadora” que parece estar en todas partes en estos días. También está el hecho de que se niega a salvar el mundo sin la confirmación de que Korben la ama, lo que podría parecerle a cualquiera un poco negligente.

Pero es difícil negar que a muy pocas heroínas se les permite el rango que se le permite a Leeloo en tan poco tiempo; inocencia unida a sabiduría, fuerza junto a una inmensa vulnerabilidad. La mayor parte de esto se debe a la actuación de Jovovich, que es cautivadora desde el primer cuadro. Puede pasar de asombro con los ojos muy abiertos a lágrimas en el espacio de un momento, y es difícil no sentirte atraído hacia su órbita de la misma manera que Korben.

Muchos análisis de The Fifth Element se centran en la dinámica de género, ya sea en el cumplimiento y el rechazo simultáneo de Leeloo para ciertas actividades normalmente asociadas a la mujer, o enfocándose en las interesantes señales contradictorias que emite la película sobre la masculinidad.

Korben Dallas es como la mayoría de los personajes que Bruce Willis ha interpretado a lo largo de su carrera: sarcásticos hombres comunes que ofrecen una especie de versión actualizada del arquetipo del vaquero, cínicos hasta que llega el momento adecuado y algo los ablanda. Hay críticas de la película que apuntan al hecho de que todos los demás hombres en la historia parecen completamente incompetentes al lado de Dallas, lo que hace que su marca particular de masculinidad parezca sobrenatural en comparación.

Pero hablemos del DJ Ruby Rhod de Chris Tucker.

Rhod es uno de los personajes que divide al público y la crítica, pero lo aman o lo dejan, la película es una cosa completamente diferente sin su presencia. El deseo del personaje de jugar con las normas de género fue intrínseco desde el principio. Pensando que la apariencia podría ser difícil de vender, Besson vino preparado con bocetos de vestuario para Tucker, mostrándole variaciones de los atuendos que terminaron en la cámara. Cuando Tucker se mostró cauteloso, como esperaba Besson, le mostró opciones de diseño de vestuario aún más extravagantes… lo que llevó a Tucker a aceptar los dibujos iniciales como la opción más suave.

Sería fácil decir que Ruby está allí para hacer que Korben se vea más genial al ser el contrario asustado y afeminado del machismo rudo de Dallas. Pero Rhod siempre se presenta como sexualmente atractivo para prácticamente todas las mujeres y su séquito queer, lo que todavía lo marca como una persona poderosa según los principios tradicionales de masculinidad. Es amado por innumerables fanáticos, tiene riqueza y fama. Además, mientras Ruby intenta inicialmente que Korben diga más de una palabra en respuesta a sus preguntas, el resultado final muestra que Korben participa deliberadamente en el espectáculo de Ruby para recibir su ayuda, un intercambio inevitable ya que el espectáculo es en vivo durante el ataque al complejo.

En resumen, Ruby Rhod obtiene exactamente lo que quiere de la situación; el “mejor mejor show que he hecho”.

Dejando a un lado los personajes y la resonancia temática de género, The Fifth Element es una película que tiene como objetivo involucrar tantos sentidos como sea posible. Está lleno de texturas y dimensiones, efectos y escenarios prácticos, música “única”. Si la película fuera conocida solo por el espectacular número “Diva Dance“, esa sería una buena razón para su legado: una experiencia completamente extraña con imágenes inconfundibles y melodías que perduran para siempre.

A menudo Besson escribe historias que tratan sobre “la resistencia consciente a la degradación humana“.

Esta película lo confirma bajo esa observación; muchos personajes están trabajando para ayudar al mal, y muchos más no están haciendo nada para detenerlo, pero la película es infaliblemente optimista sobre la capacidad de la humanidad para retirarse de la oscuridad.

Si bien se alienta al espectador a hacer las mismas preguntas que Leeloo se hace a sí misma como el valor de preservar la vida cuando está llena de sufrimiento, la respuesta final sigue siendo de esperanza. Zorg, personaje que Oldman se inspiró para interpretarlo en Bugs Bunny, puede creer en la destrucción, pero Besson lo ha equipado deliberadamente con un razonamiento defectuoso; en la película, argumenta que la vida se construye sobre el caos, recitando su propia versión de la “parábola de la ventana rota” de Bastiat sin saber que el viejo economista francés ya desglosó este concepto como una falacia en el siglo XIX.

Zorg está destinado a sonar inteligente y parecer competente, pero está equivocado en el nivel más básico, mientras que incluso los agentes del bien más ineptos todavía se esfuerzan por evitar los desastres inminentes de su era.

Podrías ir tan lejos como para decir que The Fifth Element cree que no tienes que reconocer el mal para luchar contra él. Simplemente tienes que preocuparte lo suficiente como para levantarte y hacer algo. Y puedes hacerlo con colores chillones, tirantes de goma y tráfico tridimensional, pero si quieres quedarte en la mente de las personas, debes agregar algunos extraterrestres azules con voz de soprano que canta notas imposibles para los humanos y piedras extrañas con símbolos grabados en ellas. El cine es una forma de arte para nuestros sentidos, y a veces eso debería ser recompensado con algo más que disfraces de época y tristes secciones de cuerdas.

Así que han pasado veinticinco años y The Fifth Element sigue siendo la mejor/peor película de ciencia ficción que jamás hayas visto. Por otra parte, todavía estamos hablando de ella…

Lo que significa que probablemente no puede ser del todo mala.

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