UB40: evangelizadores y transgresores.

Por Kevin Alcaraz

La historia ha probado que versionar canciones no es la fórmula adecuada si se busca un éxito sostenible en la industria musical; menos aún en Inglaterra durante los años ochenta. Sin embargo, la expresión a la regla se estaba cocinando al norte del país en un ambiente tan precarizado como diverso, hasta convertirse esta en unos de los mejores exponentes de la escena británica durante el siguiente par de décadas.

En 1976, cuando el todopoderoso Bob Marley dio un inolvidable concierto en Birmingham, la “Ciudad de los Mil Oficios”, este evento cambió irreversiblemente la vida de toda una generación de adolescentes.

Más aún, un par de años después, un grupo multirracial de amigos con orígenes galeses, escoceses, irlandeses, yemeníes y jamaiquinos, se dispusieron a formar una banda inspirados en el aquel sonido rastafari, el ska y la naciente contracultura de Brixton.

Los hermanos Ali (voz) y Robin Campbell (guitarra); hijos del influyente cantante folk Ian Campbell, Jimmy Brown (batería), Earl Falconer (bajo), Norman Hassan (trombón), Brian Travers (saxofón), Terence “Astro” Wilson (trompeta) y Mickey Virtue (teclados), todos miembros de los más de 3 millones de ingleses sin empleo en el país, decidieron que el proyecto debía ser una declaración de principios contra el régimen de Margaret.

“We were eight people who had been unemployed since school, trying to wade through Thatcher’s quagmire of shit.”

Ali Campbell.

Primero, eligieron el nombre de UB40 a partir del formulario oficial británico para el subsidio de desempleo llamada Unemployment Benefit, Form 40, conscientes que esto en automático les daría el apoyo de millones de seguidores. Posteriormente, compraron sus equipos con el dinero que obtuvo Ali como indemnización por una brutal golpiza que recibió en un bar local.

Luego, empezaron a anunciarse como acto emergente, pese a todavía no dominar sus respectivos instrumentos. Por último, se dedicaron en cuerpo y alma a aprender las melodías básicas un par de días antes de sus primeras presentaciones.

Tan descabellado como suena, esta estrategia funcionó contra todo pronóstico, pues la atrevida actitud de los chicos llamó la atención de Chrissie Hynde, cantante y líder de The Pretenders, quien los invitó a ser teloneros de su consagrada banda, aunque aún no habían debutado en los estudios de grabación. De esta forma, para cuando finalmente publicaron el álbum Signing Off en 1980, UB40 ya contaba con una sólida base de fans.

Gracias a que el sencillo Food for thought debutó en lo más alto de las listas británicas, la banda aprovechó sus primeros cheques para fundar su propia disquera llamada DEP International.

Bajo el nuevo sello publicarían sus siguientes trabajos Present Arms (1981), UB44 (1982) y el exitosísimo Labour of Love (1983) con el que se erigieron como los nuevos portavoces del género tras la trágica muerte de Marley un par de años antes.

“We were politicized, we were disenfranchised, and we had a lot to say.” 

Ali Campbell

Red red wine, originalmente de Neil Diamond, fue el primero de muchos hits internacionales que cosechó la agrupación durante la década, entre los que destacan I got you babe (Sonny & Cher), desprendido del Baggariddim en 1985, Here I am (Al Green), The way you do the things you do (The Temptations) y Kingston Town (Lord Creator), estos últimos del segundo álbum de covers Labour of Love II publicado en 1988.

Esta capacidad de versionar canciones populares para llevarlas al siguiente nivel siguió vigente en los noventa, en especial con la publicación de Promises and Lies en 1993, cuando el reggae ya no tenía la misma audiencia que tiempos pasados. Can’t help falling in love de Elvis Presley constituyó el cenit de los UB40 en su carrera, en parte, gracias a que fue el tema estelar de la película Silver el mismo año. Mención honoraria a Higher ground desprendida del mismo álbum; la cual se convirtió en el sencillo original de la banda más exitoso hasta el día de hoy.

En 1997, se publicó Guns in the Ghetto presagiando el pulso que tendría la banda durante la siguiente década: buenas críticas, pero desestimo comercial.

Los álbumes Labour of Love III (1998), Cover Up (2001), Homegrown (2003) y Who You Fighting For? (2005) tuvieron desempeños similares en cuanto a ventas. Más aún, con el siguiente trabajo: TwentyFourSeven (2008) se terminaron de abrir las grietas en el núcleo de la agrupación.

Las diferencias entre Ali Campbell y Mickey Virtue con el resto de los miembros parecían irreparables, por lo que ambos partieron dejando a la que fuera una banda muy estable, huérfana de su más prominente fuerza compositora. Ante las puertas de lo que sería el siguiente álbum, programado a grabarse en 2009, el mayor de los Campbell: Duncan, se unió al elenco, empezando una enraizada rivalidad entre los hermanos.

 “I sat back for five years and watched my brother Duncan murdering my songs. We’re saving the legacy.”[

Ali Campbell

Unos años después, con la salida de Terence Wilson, los tres ex-miembros formaron UB40 featuring Ali, Astro and Mickey. Las disputas sobre el nombre de la banda no se hicieron esperar, por lo que ambas partes comenzaron un doloroso y caro proceso legal. Por si fuera poco, por razones que solo conocen los fundadores de DEP International, la disquera cayó en bancarrota llevando a sus miembros a la ruina financiera también.

Tan solo en 2013, se estima que la agrupación gastó un cuarto del dinero que habían generado durante 30 años de carrera. Afortunadamente, el relativo éxito de Getting Over the Storm, lanzado en otoño de aquel año, y que los integrantes dieron tregua en las cortes, ayudaron a amortiguar la profunda crisis por la que pasaban todos los integrantes.

Desde entonces no parecía pasar gran cosa con la banda hasta la renuncia de Duncan en 2020 por motivos de salud, además de las tristes muertes de Astro y Brian Travers el año pasado en un lapso de seis meses.

Independientemente de lo rocosos que han sido los últimos 15 años, UB40 puede competir con facilidad como una de las bandas más sobresalientes de la escena inglesa ochentera y noventera. Si bien es cierto que quedaron encasillados como un grupo de versiones, muchas de sus canciones originales reclaman causas políticas y sociales.

Sin embargo, es posible que el mayor de sus logros fue el de extender la vida de un género que había muerto joven, lo revitalizaron por, al menos, otros veinte años dejando claro que no solo en Jamaica se puede hacer un reggae de antología.

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