Wesley Snipes: otro actor subestimado.

Por Kevin Alcaraz

Ocasionalmente, aparecen estrellas que, a pesar de haber interpretado un sinfín de papeles, gran parte del público no conoce su nombre. Es posible que el astro en cuestión, al ser tan ecléctico, sea recordado como aquel atleta de los ochenta, el criminal o la drag queen de los noventa, el vampiro de los dosmiles o solo como ese demonio rubio que quería hacer estallar a Sylvester Stallone en Demolition Man.

Desde pequeño, Wesley Snipes mostró un profundo interés por las artes escénicas, especialmente la danza. Sin embargo, crecer en el Bronx (donde se espera un comportamiento más varonil de los niños) influyó en que se decantara por practicar todo tipo de artes marciales como el Shotokan, Hapkido, Capoeira, Kick Boxing, entre otros.

Apenas aprendió a conducirse por sí mismo en la gigantesca ciudad de Nueva York, comenzó a audicionar para sus primeros papeles de teatro en Broadway, al tiempo que trabajaba para una importante compañía telefónica. Sin embargo, no fue hasta que visitó Florida; su tierra natal, para terminar sus estudios, que decidió emprender con más ímpetu su carrera actoral.

Tras debutar con la cinta Wildcats en un papel secundario, aparecer en el episodio Streetwise de Miami Vice como padrote y traficante, y hacer un buen primer estelar en Streets of Gold; todo en 1986, Wesley fue llamado por Martin Scorsese para “antagonizar” el flamante vídeoclip de Michael Jackson: Bad.

Estos primeros trabajos llamaron la atención del icónico director Spike Lee, quien le ofreció a Snipes formar parte de la clásica Do the Right Thing de 1989. La oferta fue rechazada ya que se empalmaba con la filmación de Major League, la cual terminó por ser su primer gran éxito en taquilla.

Además, su interpretación, como el siempre jocundo Willie Mays Hayes, le valió un reencuentro con Lee al año siguiente.

“Wesley Snipes is the most celebrated new actor of the season”

Washington Post

Mo’ Better Blues de 1990 y Jungle Fever de 1991 cimentaron a Wesley como un actor mucho más que competente en la comedia, especialmente porque siguió explorando otras facetas del género con en la genial White Men Can’t Jump (1992); junto a Woody Harrelson, y con To Wong Too, Thanks for Everything! Julie Newmar (1995), donde interpreta a la drag queen de antología: Noxeema Jackson.

Aún así, sus personajes noventeros más recordados se desprendieron de películas de acción o thrillers como Nino Brown en New Jack City (1991), John Cutter en Passenger 57 (1992), Simon Phoenix en Demolition Man (1993), Max Carlyle en One Night Stand (1997) y Mark Sheridan en U.S. Marshals (1998).

Snipes coronó la década aceptando el papel del asesino de vampiros Daywalker para su película homónima: Blade, en 1998.

La franquicia, encabezada por David S. Goyer con la ayuda de Stephen Norrington y Guillermo del Toro, además de significar la primera adaptación realmente exitosa de alguna historieta de Marvel a la pantalla grande, también representó un nuevo pico en la carrera de Wesley.

“Everybody else thought it was stupid. I was crazy for doing a comic book character.”

Snipes

Tristemente, a partir de ese punto todo empezó a ir en caída libre para él. Luego de entrar en litigio contra New Line Cinema por incumplimiento de contrato su reputación en la industria no era la mejor. Por si fuera poco, cuando finalmente parecía que encabezaría cintas importantes como The Expendables; reencontrándose con Sylverster Stallone, y Miracle at St. Anna; película bélica de Spike Lee, todo se vino abajo por su presunta participación en delitos fiscales desde mediados de los noventa.

La problemática consistía en que Snipes tenía más de una década declarando falsos impuestos bajo varios regímenes para obtener compensaciones tributarias erróneas.

Los cargos eran delitos graves contra la nación norteamericana, pero, gracias a un buen trabajo de sus abogados, la sentencia se redujo a solo tres años de prisión.

A pesar de haber sido declarado culpable en 2008, la condena comenzó un par de años después. Wesley la cumplió dentro de la Correccional Federal McKean en completo silencio hasta ser puesto en libertad en abril del 2013.

Su camino a la credibilidad ha sido lento pero firme.

The Expendables 3 (2014), Dolemite Is My Name (2019) y Coming 2 America (2021) los han puesto de nuevo en el mapa, aunque sea como personaje de reparto. En el trayecto, publicó su novela llamada Talon of God. Además, las series The Player (2015) y True Story (2021) han hecho recordar a más de uno el amplio repertorio actoral de Snipes.

Actualmente, divide su tiempo entre el trabajo en Estados Unidos y su familia en Corea del Sur; de donde es originaría su esposa: Nakyung Park, con quien ha estado casado desde 2003. Evita hablar sobre su tiempo en prisión y prefiere concentrarse en el buen trabajo que ha hecho durante su trayectoria.

Luego de más de 100 producciones como actor o productor entre cine y teatro, y el haber trabajado con leyendas de todo tipo, quizá sea justo darle un estatus legendario a Wesley Snipes también.

Los personajes que ha interpretado han navegado por toda clase de dimensiones, géneros y características durante tres generaciones. Su legado lo ha mantenido vivo el cariño de su audiencia, aun cuando su nombre pasa al anonimato una vez que cae el telón o dejan de rodar las cámaras.

“If I do a comedy, then I’ll look to do a drama. If I do a drama, then I’ll look to do action. If I do action, then I might look to do a comedy.”

Snipes

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